Presentación en el dispositivo de discapacidad Psico, Colegio de Psicólogos Distrito XV.
Complicaciones en el trabajo del juego en niños con problemas del desarrollo.
Para iniciar esta exposición, nos parece prioritario despejar que consideramos que el concepto de desarrollo abarca, desde nuestra perspectiva, al de maduración y crecimiento.
En 1979, L. Coriat y A. Jerusalinsky en su artículo “Desarrollo y Maduración” propusieron:
“Debemos distinguir desarrollo de maduración ya que el primer término se refiere al mismo tiempo a los procesos relativos al sistema nervioso y a los procesos psicológicos, en tanto que el segundo concepto se centra en el punto de vista orgánico y se refiere al conjunto de transformaciones que sufren los organismos o algunas células hasta alcanzar la plenitud, así como también distinguir de crecimiento que se refiere a los aumentos de tamaño, peso y volumen.
Así crecimiento, maduración y desarrollo se refieren desde tres perspectivas diferentes a los procesos evolutivos del niño, en tanto crecimiento alude a los cambios pondo-estaturales y maduración señala el completamiento de las estructuras biológicas y su más acabada articulación, el término desarrollo resulta entre los tres conceptos el más abarcativo, ya que remite a las transformaciones globales que, incluyendo el crecimiento y la maduración y los aspectos psicológicos, conduce a adaptaciones cada vez más flexibles (…). Por eso decimos que el desarrollo es un proceso en el que el sujeto se va constituyendo, va utilizando en cada instante el cuerpo que inerva, para realizar su deseo. (…)”
Incluimos en el concepto de desarrollo al Otro. En el Seminario 11. “Los cuatro conceptos Fundamentales del Psicoanálisis”, Lacan plantea que el sujeto se constituye a partir del campo del Otro y en una relación asimétrica y circular con él.
En palabras de Lacan (1964/2008):
“La relación del sujeto con el Otro se engendra toda en un proceso de hiancia (…) El psicoanálisis por su parte, manifiesta que los hechos de la psicología humana no son concebibles si está ausente la función del sujeto definido como efecto del significante (…) estos procesos han de articularse circularmente entre el sujeto y el Otro (…) Este proceso es circular pero por naturaleza sin reciprocidad. Pese a ser circular, es asimétrico.”
Entonces ante una perturbación cualquiera sea del desarrollo nuestra abordaje con niños requiere de una intervención psicoanalítica e interdisciplinaria de manera temprana, donde nuestras miradas se dirigen “al aparato biológico – especialmente al sistema nervioso central-, el sujeto psíquico y el sujeto cognitivo” L. Coriat y A. Jerusalinsky (1983) lo nombran los “aspectos estructurales del desarrollo”, que diferencian de los “aspectos instrumentales” que serían: “las herramientas de las que se vale el sujeto para efectivizar los intercambios. Su ausencia o déficit, si bien no le impiden estructurarse como persona, le ocasionan trastornos y/o atrasos, a veces importantes (…)”.
Esto es atentos a los saberes de otros discursos, a la experiencia de trabajo de otros profesionales, de las prácticas de otras ciencias. Es por ello que hoy está invitada la Lic. Natalia Martin, Terapista Ocupacional. Quien nos aportará su definición de juego desde su rama.
-Lic. Natalia Martin: En primer lugar expondré brevemente la definición y las incumbencias de la disciplina.
Según la AATO (Asociación Argentina de Terapistas Ocupacionales) la Terapia Ocupacional (T.O) es una profesión que interviene en los ámbitos sanitario, educativo, laboral, judicial y social-comunitario. Sus profesionales brindan servicios a personas de diferentes grupos etarios que al presentar situaciones de estrés, enfermedad, discapacidad y/o disfunciones ven afectado su desempeño ocupacional, su calidad de vida, y por consiguiente su salud integral.
El T.O ofrece atención especializada a fin de desarrollar destrezas, habilidades y capacidades que le posibiliten al paciente reposicionarse ante nuevas situaciones, mejorar su capacidad funcional, la calidad de vida y alcanzar el máximo grado de autonomía personal.
El instrumento de intervención de la T.O son las actividades significativas en adelante OCUPACIONES. Éstas implican tanto aquellas que aprendemos y nos son transmitidas a través de las relaciones vinculares y de la cultura como: las actividades básicas de la vida diaria (higiene, arreglo personal, etc.), actividades instrumentales de la vida diaria (manejo del dinero, transporte, etc.), ocio, juego, trabajo, educación, participación social y tiempo libre.
Los servicios provistos por los Terapistas Ocupacionales incluyen: consultas, evaluación, la promoción de la salud, la intervención directa, la adaptación del entorno (hogar, trabajo, etc.), la prescripción de equipamiento adaptado de ayuda y el acompañamiento de la familia y los cuidadores en el sistema sanitario y social.
Los Terapistas Ocupacionales pediátricos utilizan al juego como herramienta terapéutica para alcanzar los objetivos, ya que el juego es la ocupación más significativa en la niñez.
Cuando un niño es derivado al área de T.O, el terapeuta indaga acerca de las rutinas, los hábitos, la existencia de dificultades en la autonomía para desarrollar las actividades de la vida diaria como alimentación, vestido, higiene perianal, actividades escolares referidas a la atención en clase, dificultades de la escritura entre otras. Luego del análisis de la situación nuestra función será trabajar con el niño a través del Juego ofreciendo actividades que colaboren con adquisición de destrezas y con la familia brindando sugerencias saludables.
En adelante se expondrá la definición y características del juego según diferentes autores:
La palabra Juego deriva del latín “Jocus” significa broma.
Francine Ferland menciona que jugar es dedicarse a una actividad para divertirse, para obtener placer, expresa además que el juego no tiene fin en sí mismo, el niño juega por jugar, y si en él aprende algo es de alguna manera accidentalmente, porque no es su fin primario, sin embargo es fuente de numerosos descubrimientos y permite distintas formas de relación, el niño aprende las reglas, las costumbres y los valores que rigen su entorno; en resumen se descubre y descubre el mundo en el que vive.
Jugar también es experimentar una sensación de control sobre lo que lo rodea, sobre sus acciones. Jugar es imaginar y crear, jugar es expresarse. Dicho autor menciona que si en esa escena no está presente el placer no es considerado juego.
Según Ani Bundy el juego está determinado por la presencia de tres aspectos importantes:
-Motivación intrínseca: interés innato que produce el propio juego.
-El control interno: decisión propia de cómo se desarrolla el juego.
-Habilidad para dejar a un lado la realidad: capacidad de evasión dentro del juego.
En palabras de Mary Reilly: en todo comportamiento ocupacional el juego es la base del desarrollo de la vida.
Todo comportamiento ocupacional se produce a través de un continuum de desarrollo a través de etapas jerárquicas.
Etapa de Exploración: motivada intrínsecamente, automotivación. El ambiente debe ser seguro. Ofrecer un desafío justo.
Etapa de Competencia: se caracteriza por la práctica y la repetición del comportamiento. Aumenta el sentido de autoconfianza. Eficacia de las habilidades.
Etapa de logros: motivación de excelencia y expectativas de logros y fracasos. Planifica estrategias, se asumen riesgos. Se incrementa la seguridad personal.
El juego más allá del interés que este guarda para el psicoanálisis de niños. El juego, para el ser humano es una experiencia de goce, no es patrimonio exclusivo del psicoanálisis, existen múltiples teorías acerca de la función del jugar en la vida humana.
Vamos a situar el valor del juego en la estructura, dice N. Bruner en “La hemorragia del juego y su pérdida” (2007):
“El juego, encarna la estructura, articulando y anudando a ella el desarrollo y lo real orgánico. El juego y sus formaciones, suponen la puesta en acto de la función del significante y sus leyes.”
Que el juego se presente en la infancia no quiere decir que sea natural de la infancia, la ausencia de la producción lúdica son indicadores del modo en que la estructura se está estructurando. Según Alba Flesler (2014) en “El niño en análisis y el lugar de los padres”: “para que haya escena lúdica, es necesario que en el basamento de la estructura esté operando una falta.”
En el comienzo de la vida las reglas del juego vienen del Otro, quien lo aloje y dará inicio al primer juego. El sujeto toma posición y dará una respuesta propia a la demanda del Otro.
Según Norma Bruner (2007):
“El lenguaje toma forma de juego y apuntalándose en múltiples objetos se incorpora, siendo el niño, el agente y producto (resto) de esta operación. Los representantes del sujeto, los juguetes, dicen del lugar de deseo respecto del Otro primordial del niño como objeto, entonces un niño “es dicho” en aquello que estos objetos, los juguetes o compañeros de juegos dicen de él. Es que solo al jugar, y mientras se juega, el juego toma cuerpo y pasa a ser un objeto del niño.
Los juguetes dicen aquello que aún el niño no puede asumir en nombre propio, como su discurso (…), “discurso de juguete”. Una práctica protegida de discurso. El juego en la infancia es la puesta en “acto” de la lengua como discurso. El niño hace entrar en acción a la lengua al jugar y al mismo tiempo es al jugar que la lengua se incorpora y llega a advenir como discurso.”
Ante la presencia de ausencia de juego, se tratará de suponer un supuesto sujeto – jugador, la apuesta clínica y la dirección de la cura será intentar construir en transferencia, de manera singular, con ese niño y sus padres operar para intentar volver a poner en juego “la construcción y / o reconstrucción de los puentes significantes.”
Según Norma Bruner (2007): “La construcción del puente significante eleva lo real a categoría de ser significante y significable para Otro y produce como consecuencia, el espacio imaginario donde la obra del juego y la infancia puede llegar a tener lugar y transcurrir.”
La operación del analista y del equipo interdisciplinario la ubicamos “la transformación de lo real en el elemento indispensable como parte del juego y de la transferencia.”
Bibliografía
Coriat, L. y Jerusalinsky, A. (1983) “Aspectos estructurales e instrumentales del desarrollo”. En cuadernos del Desarrollo infantil, FEPI, N° 1 y 2, Buenos Aires.
J. Lacan (1964). El Seminario. Libro 11. “Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis”. Editorial Paidós. Buenos Aires. 2008.
N. Bruner. “El trabajo del juego”. Segunda edición. EUDEBA. 2017. Buenos Aires.
Alba Flesler. “El niño en análisis y el lugar de los padres”. Cuarta Edición. Paidós. 2014. Buenos Aires.
N. Bruner. “La hemorragia del juego y su perdida.” Revista Imago agenda N° 122. 2007. Buenos Aires.