{"id":144,"date":"2026-07-10T20:10:13","date_gmt":"2026-07-10T20:10:13","guid":{"rendered":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/?p=144"},"modified":"2026-07-10T20:31:04","modified_gmt":"2026-07-10T20:31:04","slug":"lo-real-en-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/lo-real-en-juego\/","title":{"rendered":"Lo Real en juego"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 al mundo por un Milagro,<br>gracias a la buena ventura del santo,<br>que despu\u00e9s de haberle rezado tanto,<br>hasta su nombre se le debe,<br>y como sexo femenino tiene,<br>su abuela revel\u00f3,<br>que se llame donde su cuerpo yace.<br>Y si Dios, alguna vez, manda<br>siempre que se lo pueda o\u00edr,<br>su madre le suplic\u00f3 sin dormir,<br>al Buen Gaucho Gil,<br>para que ella est\u00e9 hoy aqu\u00ed.<br>Guastadisegno, Mariana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><br>Concepci\u00f3n concurri\u00f3 a la primera entrevista de admisi\u00f3n, trajo en su mano un papel en el que se encontraba trazada la fecha y horario de la entrevista. De ello enunci\u00f3 \u201choy es un d\u00eda especial para m\u00ed, hace 6 a\u00f1os de la muerte de mi madre\u201d. Vino derivada del colegio, el cual desde hace m\u00e1s de un a\u00f1o, pide tratamiento psicol\u00f3gico y psicopedag\u00f3gico para sus dos hijos menores. No consult\u00f3 antes porque \u201cno sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba\u201d, \u201cten\u00eda miedo de lo que le pod\u00edan decir\u201d; de Milagros pudo ubicar timidez y reserva de sus cosas personales, \u201cno le quiere mostrar su cuaderno a nadie\u201d, durante la entrevista se le entrecortaba la voz, aludi\u00f3 sequedad bucal y sudoraci\u00f3n en las manos, \u201cme cuesta salir sola\u201d; agreg\u00f3 que para poder salir de su casa debe estar acompa\u00f1ada de alguno de sus hijos o su marido, como as\u00ed tambi\u00e9n de una botella de agua. No hay pregunta por sus hijos, hay demanda como hija en esa fecha que presentifica la muerte de su madre. Su padecimiento ante lo inasimilable de esa muerte, quien era \u201ctodo para ella\u201d, a partir de ese suceso refiri\u00f3 \u201cme cerr\u00e9 como madre\u201d, \u201cno pude lograr el v\u00ednculo materno con mis hijos\u201d sujet\u00e1ndolo al hecho de \u201cno haber dado pecho\u201d, palabras que le vienen de Otro (en este caso un pediatra) y que ella reproduce como respuesta a su verdad de madre. En una segunda entrevista, a la cual asisti\u00f3 Juan, su marido y padre de sus hijos manifest\u00f3 en alusi\u00f3n a la primera entrevista en la que asisti\u00f3 sola \u201csent\u00ed que me faltaba mi pedazo\u201d. En esta oportunidad tambi\u00e9n trajo un papel en su mano, en el figuraban las fechas de nacimiento de cada uno de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Presentaci\u00f3n de Milagros<\/strong><br>Milagros ten\u00eda 11 a\u00f1os al inicio del tratamiento, refiri\u00f3 de s\u00ed: \u201csoy t\u00edmida\u201d. En relaci\u00f3n al colegio \u201cquiero decirle algo a la se\u00f1orita y se me baja la mano, no me salen las palabras\u201d; \u201cen el aula hay c\u00e1maras, miran si te portas bien y si haces las cosas mal te mandan a direcci\u00f3n\u201d. Y en relaci\u00f3n a su casa manifest\u00f3: \u201ccuido a mi mam\u00e1\u201d, \u201cella a veces se acuesta en la cama y llora dice que extra\u00f1a a mi abuela abrazarla y sentirla. Yo le digo ella est\u00e1 en el cielo y nos mira\u201d. Agreg\u00f3: \u201cMe acuerdo cuando muri\u00f3, estaba en un caj\u00f3n (muestra con sus manos la posici\u00f3n), fr\u00eda, fr\u00eda.\u201d, \u201cVamos los s\u00e1bados a verla y le llevamos flores, cuando hay plata\u201d. Una mirada que no le aparta la vista, una mirada que mira y no es localizable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su postura f\u00edsica es encorvada, su caminar tambaleante, apresurado que impresiona torpe, su pelo recogido deja caer mechas en su rostro, viste como ni\u00f1a que no reclama sus prendas, a lo que me pregunto \u00bfDesde d\u00f3nde la mira la madre?, \u00bfLa mira al mirarla?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primer tiempo del juego:<\/strong><br>Milagros y la analista jugaron con animales salvajes, cada uno de ellos represent\u00f3 \u201cuna mam\u00e1\u201d que ubicaba a cada hija \u201cbeb\u00e9\u201d por debajo de ella. Todos los animales estaban rodeados por una l\u00e1bil cerca y por fuera de la misma \u201cdos malos que miran\u201d. Los beb\u00e9s formaron una ronda para contarse un secreto, \u201clos chiquitos cuidan a las mam\u00e1s\u201d. Una vez en ronda se les solicita a las mam\u00e1s que enuncien su secreto, la analista intervino: \u201clas mam\u00e1s cuidan a los chiquitos\u201d. Me sirvo del escrito de Rodr\u00edguez, M. M; Pel\u00e1ez, C., (2000) quienes transmiten:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el inicio de lo humano el desamparo es el primer lugar; en el cachorro humano con su prematurizaci\u00f3n a cuestas el desamparo podr\u00eda ser su primer morada. Ser\u00e1 funci\u00f3n del Otro primordial tomar ah\u00ed su relevo, \u201cpara hacerle lugar\u201d y sostener esa inermidad, ese desvalimiento primero. Ser\u00e1 en los tiempos de la infancia necesario ese refugio en los brazos del Otro, su funci\u00f3n de sost\u00e9n para no desfallecer. Ser\u00e1 necesario ser tomado, sujetado para no caer. Funci\u00f3n de sost\u00e9n que protege y pone coto a los peligros en que el ni\u00f1o podr\u00eda estar expuesto; alojamiento en el Otro necesario para la constituci\u00f3n del sujeto. El exceso en esta funci\u00f3n podr\u00eda operar como nueva funci\u00f3n de desamparo si el Otro en lugar de sostener, amparar, cobijar, goza del ni\u00f1o como objeto que tapa su falta. (p 41)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milagros refiri\u00f3: \u201ces verdad\u201d, entonces entraron en escena \u201clos malos\u201d que atacaron a todos, las mam\u00e1s inventaron estrategias para defender a sus hijos. Al llegar la noche, se apaga la luz, y \u201clos hijos duermen pegaditos a sus mam\u00e1s\u201d. La mirada contiene un peligro, un riesgo, la mirada esconde una amenaza. \u00bfDe qu\u00e9 cuidan los chiquitos a las mam\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era frecuente que al finalizar la sesi\u00f3n de Milagros, su mam\u00e1 solicitaba unos minutos con la analista; en esos minutos tra\u00eda al espacio de la ni\u00f1a cuestiones de pareja. En una discusi\u00f3n con el padre de la ni\u00f1a, donde el padre enunci\u00f3 que se terminaba la relaci\u00f3n. La mam\u00e1 de la ni\u00f1a intent\u00f3 arrojar su cuerpo a una avenida con el fin de ser atropellada, su hijo mayor evit\u00f3 el hecho. Pero, ese intento era parte de la historia familiar, intentaba su repetici\u00f3n cada vez que su marido enunciaba una posible separaci\u00f3n. Sostuve esos minutos, hasta que Concepci\u00f3n se dispuso a ingresar en un espacio propio de an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese primer tiempo, la mirada se hizo presente con un tinte persecutorio, en la mirada de los ositos, en la mirada de los indios, como as\u00ed tambi\u00e9n \u201cdesde la ventana miran\u201d; en el juego la invenci\u00f3n intentar\u00eda funcionar como velo a lo Real, la mirada que no cesa de mirar, se localiz\u00f3 en el tiempo de juego en los objetos a los que se le atribuye la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la noche al apagarse la luz, el beb\u00e9 \u201czorrito\u201d se escapa del regazo de su madre para irse a investigar. Al despertar su mam\u00e1, poco toler\u00f3 su desaparici\u00f3n e irrumpi\u00f3 en llanto. El beb\u00e9 se escapa de la mirada de su madre, ante esa privaci\u00f3n aparece la angustia materna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego el juego de la mam\u00e1 y su hija pas\u00f3 a un juego personificado, y las sesiones transcurrieron en dos tiempos, un tiempo con luz y otro en el que \u201cse corta la luz por una semana\u201d. Con luz, la mam\u00e1 prepar\u00f3 la comida y sus hijos jugaron en su presencia. Mientras el pap\u00e1 \u201cest\u00e1 de vacaciones en Miami\u201d. Sin luz, la voz irrumpi\u00f3 de aquellos que tocaban la puerta, uno tras otro. Primero el pizzero, quien trajo consigo 50 pizzas y pidi\u00f3 refugio de los ladrones tanto para \u00e9l como para su familia. Luego, el aguatero quien trajo consigo 50 litros de agua tambi\u00e9n pidi\u00f3 refugio de los ladrones tanto para \u00e9l como para su familia. Y el heladero con 50 kilos de helado quien pidi\u00f3 refugio para \u00e9l y su familia. Hay algo que falta, \u201cla luz\u201d, en su aparici\u00f3n de corte sustrae la mirada, pero tambi\u00e9n apareci\u00f3 el exceso y la repetici\u00f3n del 50, sin cuenta, lo ininterrumpido. Y un padre que por su lejan\u00eda no mira. Se intentar\u00eda bordear esa falta con la invenci\u00f3n de trampas, estrategias, que impiden el ingreso de aquellos que acechan por fuera de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Segundo tiempo del juego<\/strong><br>En el juego irrumpi\u00f3 una voz, \u201cel cartero\u201d que trajo las cuentas para pagar. A la mam\u00e1 no le alcanzaba la plata, se deb\u00eda un mill\u00f3n de pesos, \u201cla casa est\u00e1 hipotecada\u201d. Aunque ella sali\u00f3 a trabajar, \u201cgana poco\u201d, el pap\u00e1 ayud\u00f3 con las cuentas. Los cortes de luz continuaron; con luz, la mam\u00e1 cocinaba pero sus hijos mientras tanto sal\u00edan a jugar al patio sin su presencia, a la mam\u00e1 \u201cse le quema la comida\u201d y al pap\u00e1 eso no le gusta. Cuando la mam\u00e1 no mira a sus hijos algo le pasa, algo le falta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Seg\u00fan Lacan, J. (1964\/2013):<\/strong><br>El sujeto encuentra una falta en el Otro, en la propia intimaci\u00f3n que ejerce sobre \u00e9l el Otro con su discurso. En los intervalos del discurso del Otro surge en la experiencia del ni\u00f1o algo que se puede detectar en ellos radicalmente \u2013me dice eso, pero \u00bfQu\u00e9 quiere? (\u2026) El sujeto aprehende el deseo del Otro en lo que no encaja, en las fallas del discurso del Otro, y en todos los por qu\u00e9 del ni\u00f1o no surgen de una avidez por la raz\u00f3n de las cosas \u2013 m\u00e1s bien constituyen una puesta a prueba del adulto, un \u00bfpor qu\u00e9 me dices eso? Re-sucitando siempre de lo m\u00e1s hondo -que es el enigma del deseo del adulto. (\u2026) Para responder a esta captura, el sujeto, (\u2026), responde con la falta ascendente, con su propia desaparici\u00f3n, que aqu\u00ed sit\u00faa en el punto de la falta percibida en el Otro. El primer objeto que propone a ese deseo parental cuyo objeto no conoce, es su propia p\u00e9rdida \u00bfPuede perderme? (p. 222)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 le pasa a Concepci\u00f3n sin la presencia de la hija? \u00bfConcepci\u00f3n ejerce la funci\u00f3n materna? \u00bfQu\u00e9 lugar ocupa Concepci\u00f3n, el de hija?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lacan, J. (1969), en \u201cDos Notas sobre el ni\u00f1o\u201d diferenci\u00f3 el responder de realizar. Responder como sujeto al Otro, desde el lugar inicial donado y configurado por el Otro, la elaboraci\u00f3n del sujeto en su respuesta, al no todo, es la presencia del intervalo, el trazo propio, lo no id\u00e9ntico. Y realizar es saturar, sustituir a ese objeto que debe faltar, falla la falta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 lugar se le asigna a Milagros?, como objeto de la mirada materna, si Milagros se corre aparece la angustia materna, \u00bfde qu\u00e9 cuidan los chiquitos a las madres? \u00bfDe qu\u00e9 no se angustien?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el par presencia &#8211; ausencia, dado que el Otro no est\u00e1 presente, el ni\u00f1o de una situaci\u00f3n que le produce angustia en el juego puede hacer algo con eso que lo angustia, obtener placer. Esto se da ante la ausencia del Otro, lo que permite preguntar por el deseo del Otro, en la introducci\u00f3n de la met\u00e1fora paterna, si hay respuesta hay triunfo del sujeto (Jacques-Alain Miller, 1983\/2007).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escritura del verso transcripto al inicio del presente escrito, lo realic\u00e9 despu\u00e9s de una entrevista con la madre de Milagros. En esa entrevista ella describi\u00f3 que luego de una consulta ginecol\u00f3gica, la m\u00e9dica tratante \u201cprohibi\u00f3\u201d quedarse embarazada, por el riesgo para s\u00ed o para el beb\u00e9, dado que se le hab\u00eda realizado a Concepci\u00f3n una extracci\u00f3n de una parte del \u00fatero, para realizar una biopsia por posible c\u00e1ncer de \u00fatero. Palabras que no fueron atendidas por ella y antes de tener relaciones son transmitidas al padre de la ni\u00f1a. En esa descripci\u00f3n de la relaci\u00f3n sexual, ella se ubic\u00f3 como objeto de Otro, y nada de lo amoroso aparec\u00eda en su discurso. Cuando la sugerencia m\u00e9dica indicaba \u201ccuidarse\u201d. Ante la falta, extracci\u00f3n de una parte del cuerpo, que alerta de lo que no andar\u00eda bien, de la finitud de la vida, Concepci\u00f3n engendra un hijo, tapona la falta. \u00bfPodr\u00eda haber quedado Milagros, en el lugar de lo prohibido?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la actualidad Milagros contin\u00faa en an\u00e1lisis, jugamos a la ausencia en la presencia. En el juego de las escondidas, o en el juego de la escuela, en el cual ella es la alumna y la analista la se\u00f1orita que se va a la reuni\u00f3n de profesores y los ni\u00f1os mientras tanto juegan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br>Jacques Lacan, 1969, \u00ab Dos notas sobre el ni\u00f1o \u00bb publicado en Intervenciones y Textos 2; Lacan, Jacques. (1969\/1988). \u201cDos notas sobre el ni\u00f1o\u201d. Intervenciones y textos 2. Ed. Manantial.<br>Lacan, Jacques. (1964\/2013). \u201cLos Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoan\u00e1lisis\u201d. Seminario XI. Clase XVI: \u201cEl sujeto y el Otro: La Alienaci\u00f3n\u201d. Buenos Aires. 1\u00aa Ed. 21\u00aa Reimpresi\u00f3n. Ed. Paid\u00f3s.<br>Miller, Jacques- Alain (1983\/2007). \u201cDos dimensiones cl\u00ednicas: s\u00edntoma y fantasma\u201d. 1\u00b0 Ed. 8\u00b0 Reimpresi\u00f3n. Buenos Aires. Ed. Manantial.<br>Rodr\u00edguez, M.M.; Pel\u00e1ez C. (2000). Un ni\u00f1o se ha perdido. Revista Psicoan\u00e1lisis y Hospital 17, 41-44. Buenos Aires. Ediciones del Seminario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lleg\u00f3 al mundo por un Milagro,gracias a la buena ventura del santo,que despu\u00e9s de haberle rezado tanto,hasta su nombre se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":147,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-144","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-clinica-psicoanalitica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=144"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/144\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":145,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/144\/revisions\/145"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/147"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tramaspsi.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}