Juegos constitutivos, juegos precursores del Fort – Da. Articulación clínica.

Juegos constitutivos, juegos precursores del Fort – Da. Articulación clínica.

Lic. Martín, Natalia.
Lic. Guastadisegno, Mariana.

Para que un puro cuerpo biológico entre en el circuito del deseo del Otro, es con los significantes del otro que marcan al bebé como tal, dejan huella. Según palabras de Silvia Peaguda en Escritos de la Infancia 8, escrito dedicado a la Estimulación Temprana: “el bebé es jugado por el otro”, con esto quiere decir que el bebé aún no está en condiciones de tomar esos significantes que le son donados y hacerlos propios.

A partir del Fort -Da vamos a hablar estrictamente de juego, Fort-da es la consecuencia del armado de juegos previos, juegos que servirán de bisagra para anudar los aspectos instrumentales en una dimensión significante. En el escrito de S. Freud, “Más Allá del Principio del Placer” (1920-22/2012), según sus palabras: “Al fin caí en la cuenta de que se trataba de un juego y que el niño no hacía otro uso de sus juguetes del que jugar a que se iban.” (p. 15) En ese texto es Freud quien significa esa acción de su nieto de un año y medio, como primer juego, juego autocreado, el cual surgió de su observación y lo nombró juego.

En palabras de Lacan (1964/2008):
“La relación del sujeto con el Otro se engendra toda en un proceso de hiancia (…) El psicoanálisis por su parte, manifiesta que los hechos de la psicología humana no son concebibles si está ausente la función del sujeto definido como efecto del significante (…) estos procesos han de articularse circularmente entre el sujeto y el Otro (…) Este proceso es circular pero por naturaleza sin reciprocidad. Pese a ser circular, es asimétrico.”

Que el juego se presente en la infancia no quiere decir que sea natural de la infancia, la ausencia de la producción lúdica son indicadores del modo en que la estructura se está estructurando. Según Alba Flesler (2014) en “El niño en análisis y el lugar de los padres”: “para que haya escena lúdica, es necesario que en el basamento de la estructura esté operando una falta.”

En el comienzo de la vida las reglas del juego vienen del Otro, quien lo aloje y dará inicio al primer juego. El sujeto toma posición y dará una respuesta propia a la demanda del Otro.

¿A qué juegos es jugado el bebé?, decimos, es jugado dado que es el otro el que lo nomina juego.

Se describirán los juegos precursores del Fort-Da tomado de un trabajo de investigación que surgió de la observación del Centro de investigación de niños con problemas del desarrollo Elsa Coriat, escrito por Silvia Peaguda y Alfredo Jerusalinsky.

Juego del chupeteo
León es un niño de 4 años de edad. Fue diagnosticado, de una enfermedad rara, no hereditaria, ni genética, caracterizada por una marca de nacimiento, usualmente en un lado de la cara, en este caso el izquierdo, una mancha de color vino de oporto. Conlleva problemas neurológicos, crisis epilépticas y angiomas. Comienza en la etapa temprana del embarazo, entre los 6 y 9 meses de gestación, no se puede atribuir a condiciones de vida de la madre, se desconoce su causa, y se produce durante el desarrollo de la red de venas pertenecientes a la superficie del cerebro las cuales no se han separado. El niño presenta hemiparesia del lado de la mancha, disminución auditiva y visual de dicho lado, crisis convulsivas. Ha pasado por diversas internaciones, donde en cada una de ellas se juega su riesgo de vida, o deterioro. Es un síndrome progresivo, degenerativo, si bien, depende de las características de cada niño, su longevidad es corta.

Es sostenido por sus padres en su fantasía y en consecuencia en la realidad como un bebé, con el intento de evitar, contrarrestar su crecimiento real. Por el contrario, León, es de contextura física pronunciada, lo que enfrenta a sus padres al real.

A casi al año de vida, inició en un C.E.T., y sus padres en tratamiento a padres, egresó del centro sin que sus padres pudieran asimilar el diagnóstico del niño, a sus 3 años.

Se trabajó todo un año destete del pecho del niño, su madre se lo ofertaba ante cualquier frustración que él pudiera expresar, sin constituirse una dupla sino al modo de uno.

En el texto de S. Freud “Tres Ensayos de Teoría Sexual” (1905/2012):
“El chupeteo que aparece ya en el lactante y puede conservarse hasta la madurez o persiste toda la vida, consiste en un contacto de succión con la boca (los labios), repetido rítmicamente, que no tiene por fin la nutrición.” (p.164)
“La satisfacción de la zona erógena (labios) se asoció con la satisfacción de la necesidad de alimentarse, (…) y solo más adelante se independiza de ella. (…) El niño no se sirve de un objeto ajeno para mamar, prefiere una parte de su propia piel porque le resulta más cómodo, porque así se independiza del mundo exterior al que aún no puede dominar, y porque de esta manera se procura, por así decir una segunda zona erógena, si bien de menor valor.” (p. 165)

A partir de esta cita podemos decir:
El bebé continúa formando parte del cuerpo materno aun cuando sea en el exterior de dicho cuerpo. La madre no existe todavía como un ser fuera de él, el lactante vive sus emociones más en el cuerpo de la madre que en el suyo propio.
La alimentación se efectúa en el lugar del cuerpo de la madre más externo y saliente (el pecho), por eso puede ser sustituida, sin mayor dificultad por otro objeto.
La trama de un diálogo con el bebé se conforma en términos expresivos en el intercambio de mensajes entre la pareja madre – hijo, a nivel del tono muscular, contracción adaptada entre ambos, que precede y prepara el verdadero movimiento muscular, mientras la madre se dirige verbalmente a su hijo con palabras comprensivas y comprensibles. Es el punto crucial que va a estructurar el diálogo y la comprensión mutua.

En entrevistas vinculares, se trabajó en alojar a la madre, desinvirtiendo la figura de la estimuladora temprana, portadora del saber, de lo innombrable, abriendo la trama de la historia del niño, de la madre, del padre para hilar la historia de León y proveerle al niño, objetos sustitutos al pecho materno, permitirle bajarse de los brazos de su mamá, permitirle el libre movimiento corporal, que conllevó sostenerlo en sus caídas.

El bebé halla el alimento y el reposo tomado en los brazos de la madre, el regazo de la madre, las vestimentas, reemplazan el vientre materno; en la actualidad, sillas, moisés, cunas, alejan al bebé del claustro materno, ofrecen un espacio de sustitución que está por fuera de ella.

El modo de sostener al bebé, los cambios de posición, rotación, acostarlo, se acompañan con la mirada; la verbalización con la que la madre acompaña cada uno de los gestos del bebé, establecen ritmos, que darán lugar a los juegos de imitación y al juego del espejo.

Los ojos del bebé encuentran un faro, los ojos de la madre, que le permiten dirigir su mirada, transformar y organizar, poco a poco, el acto de satisfacción de la necesidad. De este modo el bebé siente deseo de ser mirado y de mirar, la libido oral inviste a la mirada. Según D.W. Winnicott, en Realidad y Juego (1971/2013): “En el desarrollo emocional individual el precursor del espejo es el rostro de la madre.” (p. 179) ¿Qué ve el bebé?

D.W. Winnicott, en Realidad y Juego (1971/2013):
Cuando miro se me ve, y por lo tanto existo.
Ahora puedo permitirme mirar y ver.
Ahora miro en forma creadora, y lo que apercibo también lo percibo.
En verdad no me importa no ver lo que no está presente para ser visto. (p. 184)

Su mamá podía responder si él se mostraba molesto o enfermo; en sus estados de salud reinaba la apercepción, entonces no había un espejo, sino una alteración de las cosas vistas. León se provocaba estados de desconexión con su medio circundante cuando dejaba de ser mirado.

No es un mero juego de los ojos, interviene el gesto placentero de la madre (sonrisa), que se acompaña con fonemas más o menos precisos y repetitivos, otorgando un plus de placer, produciendo conexiones entre la zona de la boca y la mirada.

Cuando la acción de la succión prescinde de algo del orden de la necesidad de la alimentación con la que se apuntaló, esa acción la podemos nominar juego (sustantivo).

Cuantos más movimientos León ejecutaba, ella no lo podía ver, no podía participar en la sanción de juego, proponerle sustitutos a su regazo o pecho. Se trabajó en entrevistas simultáneas con el fin que el niño entre a las sesiones con su analista y mientras con su mamá se trabajó brindarle herramientas en la vida cotidiana.

Juego del Ajó, el juego del Sonajero.
Según J. Lacan, en el Seminario IV, La relación de objeto, la dialéctica de la frustración (1956/2013):
“La madre es algo distinto que el objeto primitivo. No aparece propiamente desde el inicio, sino, como Freud lo subrayó, a partir de esos primeros juegos, juegos que consisten en tomar un objeto perfectamente diferente de sí mismo y sin ninguna clase de valor biológico.” (…). “Este par presencia – ausencia, articulado de forma extremadamente precoz por el niño, connota la primera constitución del agente de la frustración, que en el origen es la madre. Cuando deja de responder, cuando de alguna manera responde a su arbitrio, se convierte en potencia. Se produce un vuelco en la posición del objeto. En cuanto la madre se convierte en una potencia y de ella depende manifiestamente para el niño su acceso a los objetos. Estos objetos, que hasta entonces eran pura y simplemente objetos de satisfacción, se convierten por intervención de esa potencia en objetos de don. (…) Lo que cuenta, como van a ver, son las carencias, las decepciones, que afectan a la omnipotencia materna.” (p 71)

En entrevistas de juego con el niño, León comienza a jugar con autos, estos entran y salen de una casa, pero quedan a su disposición, a su vista, más adelante, se introduce el pasaje de los autos por un puente, por un momento no los ve, jugamos frente a frente, y nos miramos en busca de ese auto, pasadero, a nuestros ojos por el puente, y jugamos con el movimiento de su rostro y sus ojos, apuntalando en aquel que posee mejor visión, acá está.

Juego de la Sábana.
Las sesiones de juego oscilaron en juegos de rodar por el piso, enrollarnos en una manta mientras nos reconocemos en el espejo, integrando en el juego su mano izquierda y pierna izquierda. León reconoce mi voz, llama a su analista desde la sala de espera, sube la escalera solo, en movimientos espontáneos hace uso de su mano izquierda.

Minnie se introdujo, nuestra compañera de juegos, le preparamos la comida, le dimos de comer, jugamos con ella a la pelota, ella expresa sus emociones de enojo, alegría, frustración, miedo, entre otras, en cada uno de sus actos. A León se le ofrecen objetos, aún no hay búsqueda propia.

Juego de la Mano.
León no permite que nadie le toque su mano izquierda, lo que fue un obstáculo para la introducción del tratamiento de su cuerpo; nuestra gran compañera de juegos Minnie fue la precursora de esto, al subir y bajar la escalera de acceso al consultorio, la necesidad de llevarla colaboró en su uso. León trae un amigo para Minnie, Mickey.

Juegos de borde, precursores del Fort – Da.
Los juegos predilectos de León son los autos: se caen de la mesa, la mirada de la analista en esa búsqueda del objeto va y viene, retoma, mientras le sonríe en su aparición. León los tira intencionalmente, otros se le caen involuntariamente y él los busca. Los intentos de desconexión se les asignó un sentido en el movimiento rápido del auto y despacio. Minnie busca a León por el consultorio para sacarle un gran camión, que él hace rodar por todo el espacio, mientras pasa por debajo del escritorio, el borde de las sillas; si Minnie se acerca demasiado la muerde, desplegando la agresión hacia el objeto. León experimenta placer en el jugar, y se esconde en una casita para que ella lo encuentre.

Se trabaja en entrevistas a padres para el sostén del juego en la casa y la tolerancia de los movimientos libres del niño, mientras imita palabras de la analista.

Bibliografía
A. Jerusalinsky, La educación, ¿es terapéutica?, en Escritos de la Infancia N° 4, FEPI, Buenos Aires, Argentina.
J. Lacan, “La dialéctica de la frustración” (1956), en Seminario IV, Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 2013.
Silvia Peaguda. “A qué jugamos con los bebés precursores del Fort – Da”, Escritos de la Infancia N° 8, FEPI, Buenos Aires, Argentina.
S. Freud. “Más Allá del Principio del Placer” (1920-22), tomo XVIII en Obras Completas de Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina, 2012.
S. Freud. “Tres Ensayos de Teoría Sexual” (1905), tomo VII en Obras Completas de Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina, 2011.
F. Tosquelles, “El maternaje terapéutico con los deficientes mentales profundos”, Editorial Nova Terra, Barcelona, España, 1973.

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